Esta
es la más utilizada como prueba para el embarazo. Iniciando una semana
después de la concepción e implantación del embrión
en desarrollo en el útero, el trofoblasto producirá suficiente
beta-HCG ( la subunidad beta de la gonadotrofina coriónica ) para diagnosticar
el embarazo. Así, para el momento en que no se presenta la primera menstruación,
la beta-GCH se encontrará siempre y virtualmente incrementada lo suficiente
para proporcionar una prueba de embarazo positiva. La beta-GCH se puede cuantificar
también en suero proveniente de la sangre materna, y esto puede ser útil
en forma temprana en el embarazo cuando se sospecha amenaza de aborto o embarazo
ectópico, debido a que la cantidad de beta-GCH se encontrará más
baja de lo esperado.
Posteriormente,
desde la mitad hasta la parte final del segundo trimestre, la beta-GCH puede
ser utilizada junto con la Alfafetoproteína para el tamizaje de las anormalidades
cromosómicas, y para el síndrome de Down en particular.Una beta-GCH
junto con una Alfafetoprpoteína disminuida sugiere síndrome de Down. Niveles muy altos de beta-GCH sugiere enfermedad trofoblástica
(embarazo molar). La ausencia de un feto en la ultrasonografía junto
con GCH elevada sugiere una mola hidatiforme. El nivel de la GCH puede ser utilizado
para hacer el seguimiento del tratamiento del embarazo molar para estar seguros
de que no persiste la enfermedad trofoblástica, tal como el coriocarcinoma.(Facmed UNAM)

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